No todo deseo comienza con ganas repentinas.
A veces aparece después de que algo empieza a sentirse bien: una conversación, una caricia, una sensación de cercanía o simplemente tiempo.
A esto se le conoce como deseo responsivo. Y entenderlo puede cambiar la forma en que interpretas lo que está ocurriendo.
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Estás a un paso
Este paso es breve. Lo importante empieza después.